El Líder del Colectivo Santuario Lucio Pérez es liberado, Irida Kakhtiranova continúa confinada

<<Espero que las cosas mejoren para nosotros. No queremos que nos deporten, queremos estar fuera y caminar libremente con nuestras familias a nuestro lado>>.


Escrito por Sierra Dickey y traducido por Elena Igartuburu

La administración del presidente Biden busca proyectar una imagen progresista en cuanto a la inmigración. Sin embargo, al mismo tiempo, los vuelos semanales de deportación de ICE son cada vez más numerosos y, según un reporte de la CNN, 4200 menores no acompañados continúan recluidos en jaulas en la frontera.  En medio de este momento político, los miembros del Colectivo Santuario han reforzado su campaña pública para liberar a los inmigrantes que se encuentran refugiados en iglesias con el fin de evitar la deportación a lo largo y ancho de los Estados Unidos.

Hasta el pasado sábado, dos miembros del Colectivo vivían encerrados en iglesias en el condado de Hampshire. ICE concedió a Lucio Pérez Ortiz la suspensión de su orden de deportación después de haber estado 3 años y medio refugiado en la First Church de Amherst. <<¡Qué día tan feliz!>> gritó la reverendo Vicki Kemper a los asistentes que. ilusionados, se habían reunido el sábado para celebrar la liberación de Pérez Ortiz.

Iridia Kakhtiranova continúa en la Unitarian Society de Northampton. El Centro Obrero del Pioneer Valley (PVWC por sus siglas en inglés) lleva meses apoyándolos y está aumentando las acciones en coordinación con los líderes del Colectivo.

<<Biden parecía tener mucho ímpetu, hablaba de implementar reformas y ha presentado un nuevo proyecto de ley, pero parece que incluso antes de que se apruebe, ya se está hablando de moderarla y de que su implementación sea más lenta>>, nos dice Margaret Sawyer, co-directora del Centro Obrero. 

Aunque no hay certeza acerca de los cambios que conllevarán las políticas migratorias de Biden, el cambio de poder en la presidencia se percibe como una oportunidad para ganar terreno. El movimiento ha realizado una serie de llamadas a la acción a nivel nacional, una iniciativa que comenzó con un llamado público al presidente electo el 9 de noviembre de 2020. Recientemente, el PVWC, junto con otros colaboradores, consiguieron que el senador Ed Markey colaborara con el congresista Joaquín Castro, de Texas, en una carta al presidente Biden en nombre de todos aquellos que se encuentran refugiados en Massachusetts y en todo el país. 

<<Espero que las cosas mejoren para nosotros. No queremos ser deportados, queremos estar fuera y caminar libremente con nuestra familiar a nuestro lado>>, dice Lucio Pérez Ortiz que, hasta el sábado había recluido en la iglesia First Church de Amherst durante cuatro años.

Tomar santuario y buscar refugio en espacios religiosos ha sido una estrategia de supervivencia para grupos amenazados durante cientos de años. Los espacios eclesiásticos (y, a veces, los edificios municipales o aquellos relacionados con la educación) ofrecen lo que la académica Elizabeth Allen llama <<seguridad básica>>, la cual provee el tiempo necesario para negociar mejores condiciones, evitar ser atacados o, en muchos casos, sobrevivir.

Tanto los criminales como los disidentes políticos de la Inglaterra medieval huían a las iglesias para evitar ser exiliados o ejecutados por los reyes. En la década de 1980, tomar santuario se convirtió en la estrategia más utilizada por los movimientos por la reforma migratoria cuando los inmigrantes centroamericanos estaban huyendo en masa de los conflictos armados de sus países que habían empeorado por la intervención del gobierno de los Estados Unidos.

Cuando Trump comenzó a hacer campana política usando una retórica anti-inmigratoria y fue elegido presidente en 2016, la estrategia de los santuarios resurgió debido a una nueva necesidad de protección. Antes de 2017, Western Massachusetts no había sido testigo de deportaciones masivas, ni siquiera eran frecuentes. Sin embargo, en septiembre de 2017, 10 residentes fueron el objeto de órdenes de deportación durante una operación de ICE que se llamó <<Ciudad Segura>> (Safe City). En esta operación, la agencia puso en su punto de mira a ciudades que reconocían la protección de inmigrantes en su legislación local. Se arrestó a 498 individuos en un periodo de 3 días.

Sawyer afirma que este evento fue el que hizo que la idea del santuario se volviera esencial para los miembros de la comunidad inmigrante en Western Massachusetts. La mayoría de los 10 arrestados en septiembre de 2017 no tenían ningún tipo de historial criminal y no habían sido considerados objetivos prioritarios para su deportación. Muchos de ellos tenían hijos que eran ciudadanos norteamericanos y pudieron luchar contra las órdenes de deportación.

<<Y cuando se les denegaron sus reclamaciones, se fueron a las iglesias y se convirtieron en la cabeza visible de la terrible realidad de las deportaciones, de cómo se separaba a las familias y cómo un padre o una madre podía acabar encerrado en una iglesia>> dice Sawyer.

Los líderes del Santuario sostienen que su presencia durante los últimos cuatro años ha ayudado a abrir un debate sobre la necesidad de una reforma significativa de las políticas migratorias a nivel nacional. En colaboración con varias organizaciones religiosas han encontrado una manera de oponerse a que ICE los desaparezca.

<<Y ahora estas familias son símbolos de que la deportación hace daño a las familias, son los activistas de primera línea. ¿Sabes? Se resistieron a ser deportados>> afirma Sawyer.

Antes de 2017, Pérez Ortiz no planeaba o esperada convertirse en un personaje público. <<Antes, veía estas cosas en las noticias, pero nunca pensé que yo tendría que estar viviendo como estoy ahora sólo para poder quedarme aquí>> comparte.

<<Tengo derecho a quedarme aquí, pero sé que mucha gente no está de acuerdo>> añade.

Ya hay miembros del Colectivo Santuario que están teniendo la oportunidad de dejar sus refugios y volver a vivir con sus familias. Al menos dos de las personas involucradas en este movimiento nacional (ahora tres, incluyendo a Lucio Pérez Ortiz) han conseguido que se revoquen sus ordenes de deportación. En concierto con muchos otros grupos de inmigrantes que piden cambios a Biden, el Colectivo está defendiendo el hecho de que su grupo de líderes del Santuario, que lleva encerrado en espacios religiosos durante años, debe ser liberado de manera inmediata.

El movimiento santuario ha tenido un papel central en conseguir visibilizar el daño ejercido por ICE a estas familias y a sus comunidades. Mientras que en la frontera sur de Estados Unidos y México se vive un espectáculo sin fin de violencia hacia familias racializadas, aquellos que están en santuarios recuerdan a todos los que quieran mirar que las acciones de ICE hacen daño en todas partes. 

Pérez Ortiz, ahora libre y reunido con su familia,  tiene una visión para su vida después del santuario. <<Puedo caminar por el parque sin miedo. Puedo disfrutar de estar con mi familia. Llevo tiempo queriendo montar una compañía de jardinería. Me encanta plantar flores. Lo hice durante más de diez años antes de venirme al santuario>>.


Sierra Dickey es una escritora, educadora, y organizadora de Vermont. Puedes leerla en Twitter @Dierrasickey


Elena Igartuburu es traductora, intérprete y fundadora de Just Words, una cooperativa de traductores e intérpretes.